Las renovables, el camino hacia la seguridad energética en México | Ember

Más importaciones de gas, menor independencia energética

México depende cada vez más del gas importado de Estados Unidos

A pesar del riesgo que representa depender de combustibles importados para el funcionamiento de diversos sectores de la economía, México ha aumentado notablemente en los últimos años el volumen de las importaciones de gas desde Estados Unidos, así como las inversiones en infraestructura de transporte de gas.

El crecimiento del uso del gas para la generación eléctrica ha impulsado el volumen de sus importaciones

Desde el año 2000, la demanda de gas para generación de electricidad se ha quintuplicado, pasando de 1,017 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) en el año 2000 a 5,387 MMpcd en el 2024, un crecimiento de 4,370 MMpcd.

Con la notable reducción en la producción nacional de gas, las importaciones de este combustible desde Estados Unidos aumentaron más de 22 veces, pasando de 287.9 MMpcd en el año 2000, hasta alcanzar un volumen de 6,425 MMpcd en el 2024, siendo el sector eléctrico y la industria petrolera los mayores consumidores de gas en el país. De la producción nacional de gas, un 15% llega al mercado y el resto es utilizado por PEMEX en sus propios procesos.

Aproximadamente el 74% de la demanda total de gas en México es cubierta con importaciones, teniendo a Estados Unidos como el proveedor de casi la totalidad de ese combustible, lo que coloca a México en un alto nivel de vulnerabilidad ante posibles restricciones en el suministro de gas por razones geopolíticas, climáticas, o de mercado. 

México es el principal comprador de gas transportado por gasoductos (gas seco) de Estados Unidos, ya que adquiere el 70% de lo que ese país exporta. Además, si se suman las exportaciones de gas seco y gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos, México representa el 31% del volumen total, lo que lo convierte en su principal comprador de gas a nivel mundial. En el año 2023 México fue el sexto mayor importador global de gas seco, posicionándolo como uno de los países que tiene mayor dependencia de proveedores extranjeros para satisfacer su demanda energética interna.

Desde el año 2000 hasta el 2024, México pagó a los Estados Unidos por sus importaciones de gas cerca de 89 mil millones de dólares.

Riesgos de la dependencia del gas importado

Importar combustibles fósiles para satisfacer las necesidades de sectores económicos prioritarios puede generar múltiples riesgos e incertidumbre. En el caso del sector eléctrico, aparte de estar expuestos a riesgos en el suministro del gas, cualquier aumento brusco en los costos de las importaciones de este combustible se ven reflejados directamente en un encarecimiento de los costos de la generación eléctrica, impactando las tarifas que perciben los usuarios, o en su defecto aumentado el gasto público vía subsidios. Así mismo, el riesgo cambiario juega un papel importante para México en sus importaciones de gas, debido a que si el peso mexicano pierde valor frente al dólar, esa diferencia debe ser cubierta por el comprador local ya que las transacciones de compra de gas están hechas en dólares. 

Cualquier evento técnico, climático o geopolítico que cause una restricción en el suministro de gas en el país puede ocasionar daños sin precedentes a la economía mexicana como cortes en el suministro eléctrico, reducción en la producción de empresas energéticamente intensivas, pérdida de competitividad, desaceleración industrial, y crecimiento de la inflación, entre otros. La capacidad actual de almacenamiento de gas es muy restringida, únicamente existen reservas técnicas para 3 días sin suministro del combustible, por lo que es vital que México pueda avanzar de forma acelerada en el aumento de la participación de las energías renovables para la generación eléctrica. 

Desde 1994, el gas importado por México desde Estados Unidos tuvo un precio promedio de 3.90 dólares por cada mil pies cúbicos ($/Mpc), pero ha tenido una volatilidad notable en ese periodo. Altos precios promedio anuales han ocurrido en diferentes oportunidades, siendo los más notorios el del 2008 donde se alcanzó 8.25 $/Mpc, o en el 2015 donde el precio llegó a 8.15 $/Mpc. Por otra parte, el precio histórico anual más bajo se presentó en el año 2024, donde México pagó a Estados Unidos en promedio 1.81 $/Mpc por el gas que compró, casi cuatro veces menos que en 2022. En los últimos meses, el precio del gas importado por México ha venido subiendo, llegando a 3.14 $/Mpc en diciembre de 2024 y 4.22 $/Mpc en enero de 2025.

Comparado con los precios del Henry Hub, que es el índice de referencia para contratos de gas más usado en Estados Unidos, el gas importado por México ha sido en promedio 3.1% inferior en los últimos 25 años, pero con variaciones notables como la del 2021 cuando el precio que pagó México por sus importaciones de gas fue 25.4% más alto. 

La generación eléctrica con gas creció porque cubrió el aumento en la demanda de electricidad

Desde el año 2009, más de la mitad de la electricidad que se genera en México proviene de gas fósil. En la medida en que la producción nacional de gas ha decrecido, así como la demanda del sector eléctrico ha ido en aumento, la dependencia del gas importado se ha hecho más importante para suplir la demanda eléctrica del país. El gas pasó de tener una participación del 19.8% en la generación total de electricidad en México en el año 2000, a alcanzar el 58% en el año 2024. En dicho periodo, la demanda eléctrica total creció en 148.2 TWh, y la generación con gas aumentó en 163.5 TWh.

En el 2024, el 54% de la electricidad total que se consumió en México se generó con gas importado de Estados Unidos, aportando 189.6 TWh al sistema energético nacional. La demanda total de gas para generación eléctrica fue 5,386 MMpcd, de los cuáles 5,039 MMpcd (94%) fueron importados desde Estados Unidos por un costo de $3.329 millones de dólares.

En 2024, las fuentes limpias aportaron el 25.1% de toda la electricidad generada en México. La energía solar y eólica combinadas llegaron a tener una participación del 11.8%. Acorde a la Ley de la Industria Eléctrica de México, las fuentes limpias incluyen a la energía solar, eólica, nuclear, hidráulica, geotérmica, hidrógeno y la cogeneración eficiente.

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