Una transición energética efectiva en Colombia: Estrategias para reducir la dependencia del gas
Colombia perdió su autosuficiencia en el suministro de gas. Aun bajo la trayectoria de la oferta más probable de producción nacional y la capacidad de importación instalada, la oferta no alcanzaría a cubrir la demanda a partir de 2030. La eficiencia energética y la electrificación podrían mitigar el crecimiento de la demanda total de gas en los próximos años.
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Aspectos clave
Resumen ejecutivo
Colombia podría disminuir su dependencia del gas importado con eficiencia energética y electrificación para 2030
La producción nacional de gas y la capacidad de importación serían insuficientes para cubrir la demanda interna de gas en Colombia desde 2030. Este contexto impone la necesidad de evaluar alternativas para reducir su consumo y priorizar su uso en sectores estratégicos. Medidas como sustituir el 30% de los calentadores y el 10% de las estufas a gas por equipos eléctricos en el sector residencial, junto con disminuir en 14% el uso de gas en los procesos industriales mediante acciones de eficiencia energética, permitirían reducir su demanda total en 2030 en 21.545 Giga British Thermal Unit (GBTU), una cifra equivalente a 1,5 veces el déficit proyectado de gas para ese año. Esto evitaría importaciones de gas por un valor de $190 millones de dólares estadounidenses para ese año.
Desde la década de 1990, el uso del gas se ha promovido activamente en los distintos sectores de la economía colombiana, lo que ha derivado en una dependencia estructural difícil de revertir. La disminución de la producción nacional ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de la seguridad energética del país, al requerir crecientes importaciones para cubrir un consumo anual promedio cercano a 400.000 GBTU.
Hoy en día la industria utiliza el 24% del gas del país, casi la mitad destinado a refinación de petróleo y coquización de carbón, lo que evidencia un alto potencial de mejora en eficiencia energética. En los hogares que son responsables del 15% del consumo de gas, la electrificación de la cocción y del calentamiento del agua permitirían reducir la demanda de forma significativa.
Este reporte, elaborado por Ember y Transforma, propone soluciones técnicas y políticas orientadas a planificar una reducción progresiva del gas y evitar que la gestión de la escasez se convierta en una nueva forma de dependencia.
Desde 2030, la demanda de gas en Colombia excedería la producción nacional estimada, combinada con la capacidad actual de importación
Colombia enfrentaría un déficit en el suministro de gas de 14.556 GBTU en 2030, creciendo hasta 1,2 millones de GBTU en total entre 2030-2038. Las proyecciones de oferta y demanda indican que, para 2034, el déficit podría ser equivalente a la demanda total de los sectores residencial e industrial combinados, lo que evidencia la magnitud del riesgo de abastecimiento y el impacto que podría causar en la economía nacional.
La eficiencia energética podría reducir la demanda de gas en la industria en un 14%
Incrementar la eficiencia energética en los procesos de calor directo e indirecto que hoy utilizan gas en la industria, podría reducir su consumo en más de 14.000 GBTU en el año 2030. En total, para el período 2030-2039, llegaría a una reducción proyectada de 148.000 GBTU.
Sustituir estufas a gas por eléctricas en 1 de cada 10 usuarios residenciales permitiría que la demanda de gas del sector residencial no crezca
Reemplazar los equipos de cocción a gas por eléctricos o de inducción en el 10% de los hogares conectados a la red –en total 1,2 millones de estufas de cocción a gas– disminuiría el consumo en aproximadamente 6.061 GBTU en 2030, permitiendo que se mantenga en ese año una demanda de gas del sector residencial similar a la de 2024. Llegar a 16% de los usuarios residenciales electrificando la cocción, mantendría en 2030 la demanda de gas total del país a niveles del 2024. Adicionalmente, sustituir el 30% de los calentadores de agua –32.000 unidades– disminuiría el consumo en 1.020 GBTU para 2030. En total, para el período 2030-2039, la electrificación residencial -cocción y calentamiento de agua- ofrecería una reducción proyectada de 76.500 GBTU, en un escenario de sustitución del 10% de las estufas y 111.400 GBTU sustituyendo el 16%.
La oportunidad es enorme: en diez años, la eficiencia energética y la electrificación podrían ahorrar todo el gas que usa la industria durante dos años o los hogares en tres, evitando importaciones de USD $2.000 millones.
El reporte propone estrategias concretas para una salida ordenada y progresiva del gas. El primer paso es reducir su consumo en los sectores donde ya existen alternativas tecnológicas viables, mediante un programa nacional de sustitución de gasodomésticos y de incentivos a constructores y compradores para la electrificación de nuevas viviendas. También se recomienda reorientar subsidios e incentivos hacia la electrificación eficiente, y preparar el sistema eléctrico para absorber la nueva demanda. Para guiar este proceso, se propone elaborar una hoja de ruta sectorial para la sustitución tecnológica, acompañada por una mejor integración de la planificación de oferta y demanda de gas, límites a la expansión de la infraestructura fósil y un cambio progresivo en la narrativa pública y política sobre el papel del gas en el futuro energético del país.
Este camino no solo reduce riesgos, sino que abre para Colombia la oportunidad de construir un sistema energético más competitivo, más limpio y verdaderamente preparado para el futuro.
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Agradecimientos
Ember: Wilmar Suárez, Rocío Rodríguez Almaraz, Hannah Broadbent, Chelsea Bruce-Lockhart, Nicolas Fulghum, Kingsmill Bond y Richard Black.
Transforma: Juan Felipe Parra, María Paulina Vásquez, Verónica Valencia, Santiago Rodas y Giovanni Pabón.
Crédito de la imagen: Carlos Alberto Ramírez Gaviria / Getty Images
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